A finales de 1920 un inglés que pasaba por el lugar, expresó en su idioma “Looks like a watchman”, que significa ‘parece un vigilante’, quizá por la posición misma de la escultura. Escucharon dicha expresión un grupo de jóvenes que se encontraban en el lugar quienes distorsionaron la palabra ‘watchman’, diciendo ‘juchimán’; a partir de ese momento la escultura recibió el nombre con el que actualmente se le conoce.
En los años cincuentas, el poeta Carlos Pellicer intentó sacar la escultura del Instituto Juárez pero un grupo de estudiantes se opuso. El poeta contaba con el apoyo de las autoridades para el traslado pero le recomendaron que lo hiciera de noche para que no hubiera ningún altercado con los estudiantes, hecho que no se pudo evitar ya que hubo enfrentamientos y pedradas para evitar el traslado.
Al inaugurar las instalaciones de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, el Juchimán fue trasladado a la zona de la cultura, dejando una réplica del mismo en el Instituto Juárez. Pero fue en 1978, al cumplirse el centenario de esta institución, que de nueva cuenta la escultura fue llevada a su lugar donde permanece en la actualidad.